Tiempo atrás fuimos contratados por sistemas de una empresa para diseñar algunos tableros para la dirección. La intención era que los apoyáramos para construir rápidamente la aplicación que los ayudara a monitorear ciertos indicadores en la empresa. Demasiado rápido era el requerimiento.
— ¿Qué quisieras incluir en el modelo? ![]()
— No estoy seguro. Me gustaría que nos conectáramos a la base de datos para analizar que indicadores podemos obtener de ahí.— Comentó sistemas.
Y eso hice. Fue relativamente fácil detectar indicadores que pudiéramos obtener. Así que en una mañana ya estaba la base de datos y para la tarde había Tableros. Sistemas agendó la reunión y presentación para el día siguiente por la tarde. De esta forma tendríamos la mañana para la parte estética y algunos tableros más y quedaría el tercer día para la automatización y correcciones que pudieran salir.
Al día siguiente la reunión comenzó puntual y después de las presentaciones de rigor Sistemas empezó a mostrar lo construido en un solo día. El Director General de la empresa miraba en silencio.
A los 15 minutos de iniciada la presentación la paró en seco y dijo:
—Todo eso que me muestran está muy bonito pero no me sirve para nada ![]()
—![]()
—La semana pasada tuvimos una reunión donde definimos ciertos indicadores estratégicos para la empresa. No veo ninguno de ellos en lo que estás mostrando.
—![]()
Es difícil de trasmitir el silencio y la tensión que reinaba en la sala de juntas. No puedo explicar tampoco como trascurrió y finalizó la reunión. Al final terminó todo mal.
¿Cuál fue nuestro error aquí? Que nunca le preguntamos (sistemas y yó) al usuario que era lo que quería o necesitaba. Hicimos lo que se llama un análisis técnico y NO un análisis conceptual. Nos fuimos a revisar la base de datos y campos y no tomamos en cuenta que necesitaba la empresa.
Puedo decir 2 o 3 cosas en mi defensa pero no vienen al caso. Así es como se forma la experiencia.
Cómo consultor la respuesta correcta a sistemas en la primera reunión que debió haber salido de mi boca era:
—¿y eso es lo que necesita la empresa?
Después de esta experiencia, mi manera de ver como trascurren las primeras reuniones para la definición de las cosas ha cambiado.
La moraleja aquí es nunca haga una análisis técnico sin hacer el conceptual primero. Tampoco abra la boca para dar fechas de entrega después de hacer el análisis conceptual sin haber hecho un análisis técnico por que muchas de las veces los requerimientos no pueden cumplirse debido a que el dato solicitado ni siquiera existe.

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